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julio 29, 2021
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El Principito al aimara

La primera traducción de El Principito al aimara, titulada Pirinsipi Wawa, ha sido realizada por el El Mg. Roger Gonzalo, docente del Departamento de Humanidades.

pirinsipi-wawaCuando Gonzalo empezó a enseñar quechua en Estudios Generales Letras, demostró que era sencillo leer El Principito si se conocía la gramática de esa lengua. Luego, tradujo el texto del quechua al aimara casi de forma literal. “Es una traducción automática, porque estas lenguas tienen un parecido gramatical en más del 90%”, explica el docente.

Sin embargo, Gonzalo enfatiza que también es necesario utilizar elementos de cohesión textual y enlace. “En la traducción debemos preocuparnos más por el sentido que por la gramática. Traducimos lo que entendemos”, detalla. A partir de la comprensión del texto en conjunto, salieron las primeras líneas de la traducción.

Posteriormente, en julio del 2014, el editor Javier Meras le pidió que traduzca el libro del castellano al aimara. El docente leyó nuevamente el libro en quechua y en castellano. “Felizmente no tuve tantas dificultades, porque la versión del quechua partió del texto en francés. Entonces se resolvían algunos problemas culturales”, comenta Gonzalo.

Para alcanzar la mayor precisión posible en el sentido de la obra, el docente leyó el texto con sus alumnos de la maestría de la Universidad Nacional del Altiplano de Puno y los de la PUCP. También contó con los aportes de los maestros, el Dr. Rodolfo Cerrón Palomino y el Lic. Felipe Huayhua.

La unión de dos universos

Para Gonzalo no hubo dificultades al narrar la historia fantástica de El Principito dentro de la cosmovisión aimara. “En el mundo aimara tenemos muchísimas historias para imaginar, incluso asustarnos. Hay animales y seres que no existen y muchas aventuras”, asegura. No obstante, había elementos del mundo occidental, como el ferrocarril, que tuvo que refonologizarlos, es decir, adaptarlos a la gramática de la lengua. En otros casos, no fue necesario crear nuevas palabras. Por ejemplo, palabras como ‘avión’ y ‘motor’, solo cambiaron a ‘aviona’ y ‘motora’.

Por otro lado, hay personajes o elementos que tiene una connotación diferente en cada universo. Prueba de ello es el zorro. En el mundo andino, incluso en el occidental, el zorro representa la astucia, pero siempre acaba mal. Suele utilizarse para enseñar a la gente. “En El Principito, el zorro es un animal que cuenta su vida, los peligros que pasa, habla sobre el amor y la amistad”, detalla.

A su vez, el docente comenta que las historias fantásticas en aimara además sirven para dar explicaciones, por ejemplo, el origen de las cosas. Incluso cuando los personajes caen del cielo lo hacen por un propósito, pero en El Principito no. Él baja de las estrellas y luego se va. Otras historias aimaras sobre la soledad y la locura, como la que experimenta el aviador, no se cuentan como cuento, sino como un suceso reciente para alertar a las personas. Sin embargo, estas diferencias son comprensibles para el mundo aimara.

“El Principito aporta al imaginario por lo fantástico, lo asimilable y lo divertido que puede ser. Creo que no lo van a leer solo los niños, sino también los grandes”, sostiene el docente. Pirinsipi Wawa ya está disponible en Ebay, por su parte, Gonzalo está convencido que para la mayor difusión de obras traducidas al aimara, depende de los mismos aimara hablantes, quienes deben valorar su idioma como una herramienta para el desarrollo.

Por: .EDU
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