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mayo 17, 2021
Candelaria

Así se originó en Puno la devoción por la Virgen de la Candelaria

Febrero es sinónimo de devoción intensa y fiesta desbordante en Puno. La ciudad del Altiplano celebra la más grande y fastuosa del folclor peruano en honor a la Virgen de la Candelaria, una manifestación de sincretismo religioso que vincula la fe católica y el ancestral misticismo andino.

Esa devoción dio origen a una hermosa manifestación cultural. Conozcamos en este artículo, que forma parte de un especial de la Virgen de la Candelaria, cómo y cuándo se originó en Puno la devoción por la Mamacha Candelaria.
El investigador Juan Carlos La Serna señala en su libro “Religiosidad, folclore e identidad en el altiplano” que el origen de la imagen de la virgen se remonta a la presencia evangelizadora y pastoral católica en los Andes, iniciada en el siglo XVI.
Asimismo, evidencia un culto que, para muchos investigadores, debe ser asociado a las prácticas celebratorias de un calendario ritual agrícola prehispánico, cuya liturgia estaba fuertemente impregnada de danza y música.
Recordó que la advocación a la Virgen de la Candelaria, así como a los santos patrones, cruces e iglesias, fue una de las principales herramientas utilizadas por los evangelizadores españoles para promover la cristianización en los Andes.
El historiador advirtió que “hasta el día de hoy no tenemos información concluyente que nos permita aseverar el origen de la imagen implantada en el santuario de la Virgen de la Candelaria”.
“Algunas versiones afirman que la figura en bulto sería de origen peninsular y […] debió ser obsequiada por algún devoto luego de la fundación de la villa de Nuestra Señora de la Concepción y San Carlos de Puno, hacia finales del siglo XVII”.
Otros autores consideran que su llegada al altiplano debió ser anterior y la asocian a los primeros mineros que se instalaron en el asiento de plata de Laykakota, muchos de los cuales tuvieron la costumbre de construir capillas y advocaciones marianas en sus estancias.
Los festejos inyectan algarabía a todos los participantes: alferados (oferentes), danzarines, músicos, bordadores, mascareros, directivos, empresarios y comerciantes, que se preparan con meses de anticipación para esta gala de renombre internacional.
La celebración a la Candelaria tiene como epicentro el templo de San Juan Bautista, hoy santuario de la virgen. En un principio, esta parroquia fue una capilla de “naturales” o indígenas, y luego se convirtió en el espacio conmemorativo más importante de Puno, refirió.
Después de las primeras décadas del siglo XX, el homenaje en honor a la Virgen de la Candelaria adquirió una creciente vitalidad y actualmente existen decenas de lugares de culto en toda América Latina.
 

Dos momentos

Desde principios del siglo XX, la Virgen de la Candelaria se venera en dos momentos. El primero, en su día “oficial”, según el santoral católico, el 2 de febrero, y, luego, en la octava, comúnmente una semana después del día central, aunque muchas veces esta fecha se cambia al domingo siguiente al 2 de febrero.
Según información documental y periodística, los escenarios de celebración —verbena, misas, rezos y procesión— de la primera fecha se vinculaban a la participación de la población local, familias notables y mestizas asentadas en el Cercado, precisó La Serna.
En la fiesta de la octava, en tanto, había una predominante participación de la población indígena, proveniente de las comunidades del interior, la cual arribaba a la ciudad especialmente para las solemnidades a la virgen.
La Serna apuntó que los profundos cambios que atravesó la sociedad puneña a mediados del siglo XX —producto de las migraciones, el crecimiento urbano y la globalización— empezaron a generar transformaciones en el escenario festivo.
Este hecho, a los ojos de distintos observadores, evidenciaba la pérdida de la pureza y originalidad de la ceremonia indígena.
“Así, una corriente académica ‘purista’ empezó a denunciar la estilización de las danzas y música que se representaban en el concurso de la Virgen de la Candelaria, revelando, a su vez, la introducción de numerosos ‘elementos foráneos’ en las comparsas, desde el origen de las bandas, hasta los motivos de los trajes”.
Otra de las actividades estelares de la festividad es la procesión de la Virgen de la Candelaria. Esta ha seguido una ruta que, indistintamente del templo en que se hallaba resguardada la imagen —fuera el de San Juan Bautista o el de La Concepción, luego elevado a catedral—, atravesaba las calles Lima y Arequipa, principales arterias del viejo casco urbano puneño, señaló.

Danzas

Respecto al origen de los certámenes de danzas, La Serna precisa que se remonta a las primeras décadas del siglo XX. No obstante, desde mucho antes, los indígenas y mestizos de la ciudad de Puno y las poblaciones campesinas aledañas han expresado su devoción a la virgen mediante distintas muestras coreográficas y musicales, añadió.
En la actualidad, cerca de dos centenares de conjuntos intervienen en dos concursos: uno de danzas autóctonas y otro de danzas mestizas en trajes de luces, en los que 30,000 bailarines y músicos se disputan el reconocimiento del jurado y del público que asiste al estadio monumental Enrique Torres Belón y a los pasacalles.
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