La emblemática Catedral de Puno —construida en el periodo colonial— se prepara para la primera restauración documentada de su portón principal en casi 300 años. Este monumental pórtico de madera tallada, parte integral del patrimonio barroco mestizo de la ciudad, nunca había sido intervenido técnicamente desde su instalación en el siglo XVIII. El proyecto de restauración, financiado mediante un convenio entre la Dirección Desconcentrada de Cultura de Puno y la empresa minera CORI Puno, con una donación de 57 mil soles, busca recuperar la apariencia original y la estabilidad estructural de la puerta antes de la festividad de la Virgen de la Candelaria de 2026.
A continuación, se explora el contexto histórico de la catedral, el significado cultural de su portón principal y los detalles del plan de restauración.
Un poco de historia de la Catedral de Puno
La Catedral Basílica de Puno (San Carlos Borromeo) fue edificada durante la época virreinal sobre el terreno del antiguo templo indígena Supay Kancha (conocido como “cerco del diablo”). Su construcción se inspiró en el estilo barroco andino y se dedicó a la advocación de la Inmaculada Concepción. Los trabajos se iniciaron alrededor de 1669 bajo la dirección del párroco Silvestre de Valdez, con la participación de alarifes (maestros de obra) indígenas, mestizos y misioneros cristianos, reflejando desde su origen una fusión de tradiciones arquitectónicas. La edificación se prolongó por varias décadas y culminó en 1757, bajo el auspicio del conde de Lemos. Su fachada principal es considerada una joya del barroco mestizo, pues en ella se plasman elementos decorativos esculpidos que representan la integración del arte andino con el europeo.
Un dato revelador es que en el arco derecho del portón central figura inscrito el nombre del maestro indígena Simón de Asto junto al año 1757, lo que confirma que él concluyó la portada en ese año. Asimismo, en el arco de una de las puertas laterales de la catedral está grabada la fecha 1794, que correspondería a la finalización total del templo. Tras su conclusión, la catedral se erigió como uno de los máximos exponentes de la arquitectura religiosa altiplánica. Cabe mencionar que, en 1930, un incendio devastó gran parte de su interior, destruyendo altares y obras de arte, aunque la imponente fachada de piedra sobrevivió al siniestro. La catedral fue restaurada internamente y reinaugurada en 1964, conservando su fachada original, incluido el histórico portón principal que hoy será intervenido por primera vez en siglos.
Símbolos y arte en el portón principal
El portón principal de la Catedral de Puno no solo es una entrada física, sino también un símbolo cultural e histórico. Forma parte de una portada monumental ricamente ornamentada con iconografía religiosa y motivos andinos entrelazados. Sobre y alrededor de la gran puerta de madera se aprecian esculturas en relieve talladas en piedra: en el nivel inferior, nichos con imágenes de santos; y coronando el conjunto, la figura de la Virgen María flanqueada por ángeles, entre otros detalles devocionales.
Integrados en esta iconografía católica aparecen numerosos símbolos andinos que distinguen a la Catedral de Puno. Por ejemplo, en los extremos del frontis destacan sirenas andinas tocando charangos (instrumentos musicales originarios del Altiplano), acompañando a las figuras de los evangelistas; y justo debajo de estas, un puma y un cóndor andino flanquean la puerta principal, enmarcados por relieves de flores de cantuta (flor nacional del Perú). En este sincretismo artístico, cada elemento tiene un significado: el puma simboliza la protección, el cóndor representa la fuerza y la conexión con lo divino, y hasta un colibrí tallado sugiere abundancia y buena fortuna. Estos motivos evidencian cómo los artesanos locales dejaron su impronta cultural en la fachada de la catedral, fusionando creencias andinas con la fe católica en la decoración del portón y sus alrededores.
Este portón de madera, probablemente elaborado con fina carpintería colonial y herrajes forjados, ha resistido el paso del tiempo con un desgaste visible. Su color actual, de tono verdoso opaco —resultado de antiguas capas de pintura o de la pátina sobre la madera—, contrasta con lo que habría sido su apariencia original. Documentos históricos sugieren que, originalmente, el portón tenía un matiz distinto al actual, reflejando quizá colores más vivos o la tonalidad natural de la madera protegida con aceites o barnices de la época. Uno de los objetivos de la restauración es, precisamente, recuperar esa apariencia auténtica del portón principal, devolviéndole el protagonismo histórico y artístico que merece en el conjunto de la catedral.
La primera restauración en tres siglos: proceso y objetivos
Según el director de Cultura de Puno, Edmundo Cordero Maldonado, no existe registro oficial de ninguna restauración previa de este portón en los archivos históricos. Se sospecha que pudo haber alguna intervención menor en la década de 1970, pero sin documentación que lo respalde. En efecto, de llevarse a cabo, esta será la primera intervención técnica integral en casi 300 años para conservar y restaurar la puerta principal de la catedral.
El proyecto contempla las siguientes etapas:
Análisis estratigráfico del color: se iniciará con una cala de colores, es decir, pequeñas excavaciones en las capas de pintura del portón para identificar los distintos estratos cromáticos y determinar su tonalidad original. Esto permitirá guiar la restitución de su color auténtico.
Reparación de elementos metálicos: tras descubrir la policromía original, se procederá a restaurar los herrajes y adornos metálicos de la puerta (clavos, bisagras, cerraduras, aldabas, etc.) deteriorados por la corrosión y el paso del tiempo.
Desmontaje y evaluación estructural: el portón será cuidadosamente desmontado de su marco de piedra para instalar un espacio de trabajo adecuado. Se evaluará su estado interno —la madera, los ensamblajes y las uniones— identificando grietas, deformaciones o debilidad estructural. Se colocarán elementos provisionales en el vano para proteger la entrada y permitir el acceso controlado por otras vías.
Conservación y estabilización: se aplicarán tratamientos para detener el deterioro progresivo, reforzar las secciones debilitadas y corregir deformaciones, respetando al máximo los materiales originales.
Restauración estética y acabado final: se recuperará la apariencia histórica del portón mediante la reintegración de madera donde falte material, la réplica de molduras o tallas perdidas, y la restitución de pintura o barniz con el tono identificado en el análisis cromático.
Todo el proceso será supervisado por especialistas de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Puno y una empresa privada con experiencia en restauración de bienes patrimoniales, garantizando el cumplimiento de criterios técnicos y la compatibilidad con la madera antigua.
Importancia para Puno y conservación futura
La restauración del portón principal de la Catedral de Puno reviste gran importancia tanto para los fieles como para los especialistas en patrimonio. En primer lugar, asegurará que miles de devotos y visitantes puedan seguir atravesando esta majestuosa puerta durante las festividades religiosas —muy especialmente en la fiesta de la Virgen de la Candelaria, celebrada cada febrero— y admirarla en todo su esplendor original. Se ha planificado que los trabajos concluyan antes de febrero de 2026. Durante el periodo de intervención, el acceso al templo se habilitará por una puerta lateral (Jr. Deustua), garantizando la continuidad de las actividades litúrgicas y turísticas.
Además, esta restauración abre el camino hacia una atención más integral del monumento. El director de Cultura ha anunciado la elaboración de un expediente técnico para el mantenimiento total de la catedral. Este proyecto abarcará fachadas, torres, techumbres, altares y demás componentes, más allá del portón principal. El objetivo final es garantizar la preservación completa de este monumento religioso, declarado Patrimonio Histórico Cultural de la Nación y considerado un símbolo arquitectónico colonial de la región puneña.
En síntesis, la restauración del portón principal de la Catedral de Puno marca un hito en la salvaguardia del legado histórico local. No solo se rescatará un elemento físico de gran antigüedad, sino también el significado cultural que encierra —desde las inscripciones del maestro Simón de Asto en 1757 hasta los iconos andinos tallados en sus flancos—. Con esta intervención, el pueblo de Puno reafirma su compromiso con la conservación de su patrimonio, asegurando que la imponente puerta barroca de su catedral siga dando la bienvenida, orgullosa y rejuvenecida, a muchas generaciones más.

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