Puno impulsa que la Diablada sea Patrimonio Cultural del Perú
Diálogos sobre la Diablada Puneña 1
La serie Diálogos sobre la Diablada Puneña, transmitida por Vive Candelaria, busca reivindicar el origen peruano de esta emblemática danza y declarar su valor como patrimonio vivo de la Nación.
La Diablada puneña busca su reconocimiento como Patrimonio Cultural de la Nación
Puno, junio de 2025. En un esfuerzo por fortalecer la identidad cultural del altiplano, se lanzó el programa Diálogos sobre la Diablada Puneña a través de la plataforma Vive Candelaria, con el propósito de difundir la riqueza histórica, simbólica y musical de esta danza ancestral. El objetivo central: lograr que la Diablada puneña sea declarada Patrimonio Cultural de la Nación por el Ministerio de Cultura del Perú.
El programa inaugural reunió a destacados investigadores, músicos y promotores culturales como José Morales, Juan Cairo Rojas y César Sueños, quienes compartieron argumentos históricos, antropológicos y testimonios documentados que sustentan el origen puneño de la Diablada, en particular en la ciudad de Juli, considerada uno de los principales focos de evangelización jesuita en el siglo XVI.
Evidencia histórica respalda origen peruano de la Diablada
Durante el programa, los expositores presentaron el libro colectivo La Diablada en la Festividad Virgen de la Candelaria: Origen, Historia y Cultura, una obra que compila estudios de seis especialistas sobre el surgimiento y evolución de esta danza. El texto destaca:
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El uso de autos sacramentales por los jesuitas como herramienta evangelizadora en Juli.
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La continuidad simbólica entre las deidades andinas (como el Anchanchu) y figuras católicas como San Miguel Arcángel.
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La fusión entre elementos prehispánicos (como los sikus de Mañazo) y los instrumentos de bronce introducidos en el siglo XX.
“La Diablada no es solo una danza. Es un sistema simbólico que representa la cosmovisión andina, el sincretismo religioso y la resistencia cultural de nuestro pueblo”, sostuvo el investigador José Morales.
La Diablada puneña, símbolo de identidad y patrimonio vivo
En contraste con expresiones contemporáneas de la Diablada en otros países, Puno conserva formas tradicionales y prehispánicas, como el acompañamiento de sikuris, especialmente en barrios como Mañazo. Además:
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Se mantiene la vigencia ritual de la Diablada como acto de devoción a la Virgen de la Candelaria, considerada la versión cristianizada de la Pachamama.
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Se promueve el valor educativo de la danza, conectando a nuevas generaciones con sus raíces culturales.
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Se enfatiza que la Fiesta de la Candelaria es hoy una de las celebraciones más grandes de América Latina, reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde 2014.
“Defender la Diablada puneña es defender nuestra historia, nuestras montañas, nuestros dioses y nuestras formas de ver el mundo”, expresó César Sueños.
Llamado al Ministerio de Cultura y propuesta internacional
Desde la Diablada Bellavista —una de las agrupaciones más antiguas del país, con 61 años de historia— se está liderando una cruzada institucional para que el Ministerio de Cultura del Perú declare oficialmente a la Diablada como Patrimonio Cultural de la Nación. Entre las acciones ya realizadas se incluyen:
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Publicación de libros y material audiovisual con respaldo académico.
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Organización de foros culturales y mesas de debate regional.
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Coordinación con otras diabladas y colectivos culturales del sur del Perú.
Además, se propuso a futuro que la Diablada del Altiplano —bailada en Perú, Bolivia y Chile— sea considerada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de carácter multinacional, respetando la diversidad de estilos sin negar su raíz común.
La Diablada puneña representa una herencia cultural viva que une el pasado y el presente del altiplano. Declararla Patrimonio Cultural de la Nación no solo es un acto de justicia histórica, sino un paso fundamental para preservar una de las expresiones más profundas del alma andina.


