Diablada puneña: origen y valor cultural en diálogo histórico
Diálogos sobre la Diablada Puneña 2
Especialistas y cultores de la danza se reunieron en el ciclo “Vive Candelaria” para debatir el origen, historia y simbolismo de la diablada puneña, reafirmando su legado cultural andino.
En el marco del programa “Vive Candelaria”, se desarrolló una jornada virtual de diálogo sobre la diablada puneña, con la participación de destacados investigadores, músicos y representantes de conjuntos folclóricos. Este evento buscó profundizar en el origen histórico, evolución simbólica y significado cultural de una de las danzas más representativas del altiplano andino, promoviendo su reconocimiento como parte del patrimonio inmaterial del Perú y América Latina.
Diablada puneña: danza, fe y resistencia cultural
La diablada puneña, danza emblemática de la Festividad de la Virgen de la Candelaria, fue el eje central de un nutrido conversatorio transmitido por el programa “Vive Candelaria”. Participaron expertos como el antropólogo Henry Flores, el músico David Carpio Vargas y el investigador Onofre Mamani, quienes abordaron desde una perspectiva multidisciplinaria el surgimiento, sincretismo y expansión de esta expresión cultural.
“La diablada no es exclusiva de un país, sino fruto de un proceso de intercambio cultural colonial que se adaptó al contexto andino”, señaló Flores, subrayando que las primeras formas del “baile de los diablos” datan de la época colonial y estaban vinculadas a los autos sacramentales traídos por misioneros para catequizar a los pueblos originarios.
Influencias coloniales y raíces andinas de la diablada
Según los expositores, la diablada puneña tiene múltiples capas simbólicas: representa la lucha entre el bien y el mal, personificada en San Miguel Arcángel enfrentando al demonio. Sin embargo, también incorpora elementos prehispánicos como el Supay o Saqra, deidades protectoras en la cosmovisión andina que fueron reinterpretadas por el cristianismo como figuras demoníacas.
Mamani explicó que “la representación del demonio en la diablada no era originalmente maligna”, y recordó que existen testimonios y documentos desde el siglo XVI que evidencian la teatralización de estos personajes durante festividades religiosas en la región de Juli.
Un patrimonio vivo y en constante evolución
David Carpio, músico e integrante de la Diablada Confraternidad Historia, destacó cómo la diablada ha evolucionado a nivel musical y coreográfico, sin perder su esencia espiritual. “Cada conjunto imprime su estilo. En Puno, hay más de 700 danzas inscritas y reconocidas oficialmente por el Ministerio de Cultura”, apuntó.
Asimismo, se discutió el uso de instrumentos, vestimenta e iconografía actual, resaltando su diversidad y simbolismo. Los participantes coincidieron en que la diablada es una manifestación cultural viva, que ha cruzado fronteras y se celebra en países como Bolivia, Chile, Ecuador y México, aunque con variaciones contextuales.
Un llamado a la unidad cultural andina
Durante el diálogo, se hizo hincapié en que más allá de las disputas sobre el origen geográfico de la diablada, lo importante es reconocerla como una expresión compartida del altiplano andino. “El intercambio cultural entre Perú y Bolivia ha sido permanente, y es hora de fortalecer lo que nos une en vez de dividirnos”, concluyó Juan Cairo, representante de la Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno.
El ciclo de “Diálogos sobre la diablada puneña” reafirma el compromiso de Puno con la investigación, defensa y difusión de su patrimonio cultural, promoviendo el respeto y la valoración de nuestras raíces en toda América Latina.


