La Diablada Puneña busca ser Patrimonio Cultural del Perú
Diálogos sobre la Diablada Puneña 4
Vive Candelaria impulsa el reconocimiento de esta emblemática danza altiplánica con un diálogo abierto entre investigadores y protagonistas de la tradición puneña.
En el marco del programa cultural Vive Candelaria, se desarrolló la cuarta edición de los “Diálogos sobre la Diablada Puneña”, una serie virtual que busca revalorizar el origen, historia y cultura de esta icónica danza del altiplano. El evento contó con la participación del reconocido investigador Juan Palao Verástegui y del maestro danzante Jesús Quispe Vargas, fundador de la Diablada Azoguini, quienes resaltaron la importancia de impulsar su declaratoria como Patrimonio Cultural de la Nación.
Historia viva de la Diablada Puneña
Durante el encuentro, transmitido en vivo a través del canal oficial de Vive Candelaria, se exploró el nacimiento de la Diablada en el barrio Azoguini, cuando un grupo de jóvenes decidió fundar el conjunto en 1969, inspirado por la fe y la identidad barrial. El profesor Jesús Quispe relató con emotividad cómo, desde los 8 años, participó en las danzas tradicionales hasta llegar a consolidar una trayectoria de más de 50 años como danzante y líder cultural.
“La Diablada Puneña ha crecido, se ha fortalecido. Hoy representa no solo a Puno, sino a todo el Perú”, señaló Quispe.
Un debate histórico con mirada académica
El antropólogo Juan Palao expuso con rigor histórico cómo la danza de los mañazos —carniceros que llevaban ganado hacia Potosí— fue el germen de lo que siglos después se conocería como la Diablada. A través de documentos coloniales, investigaciones etnográficas y evidencias culturales, planteó que la Diablada Puneña es una expresión ancestral que antecede a las versiones bolivianas, consolidándose como una manifestación con profundas raíces en el Collasuyo.
Cultura, identidad y reconocimiento
La transmisión recibió comentarios de apoyo desde distintos puntos del país, destacando la necesidad de preservar la memoria histórica de los barrios, los fundadores y las generaciones que mantienen viva esta expresión cultural. La iniciativa de declarar la Diablada Puneña como Patrimonio Cultural de la Nación fue respaldada ampliamente por los asistentes, quienes destacaron su relevancia en la festividad de la Virgen de la Candelaria y en la identidad colectiva del pueblo puneño.
Una danza que une historia y devoción
Vive Candelaria reafirma su compromiso de difundir y proteger el patrimonio cultural de Puno y del Perú. La Diablada Puneña no es solo una danza: es símbolo de resistencia, memoria y espiritualidad que merece su merecido lugar en la historia nacional.


