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¡Mamita Candelaria!

Revista Turística Perú Inka | Marco Bazalar Reyes

El mes de febrero tiene una connotación especial para los puneños; es esperado con ansias y devoción, pues se trata del periodo en el que se rinde pleitesía a la milagrosa Virgen de la Candelaria, o “Mamita Candelaria”, como la llaman con cariño los lugareños. Es la segunda concentración religiosa más grande del país, después de la Procesión del Señor de los Milagros.

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Esta celebración, que atrae a miles de turistas nacionales y extranjeros, motivó también la visita, hace algunos años, de uno de nuestros corresponsales, quien reseñó lo siguiente:
“Los pobladores del altiplano, en el pasado, se valían de las melodías andinas y las danzas para manifestar su agradecimiento a la madre tierra o ‘Pachamama’. Con el paso del tiempo, esas mismas expresiones culturales se orientaron a la veneración de la Virgen de la Candelaria”.

De esta manera, la danza, la música, la alegría, la magia, el color y la religiosidad se entrelazan en esta fastuosa celebración que, en el año 2015, fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).

Es oportuno, aunque no grato, señalar que, hasta la fecha, desde Bolivia se han impulsado campañas —hoy potenciadas por las redes sociales— que acusan de plagio a las expresiones culturales peruanas, empleando calificativos y contenidos virales que, en muchos casos, carecen de sustento. Esta situación invita a reflexionar sobre el uso responsable de las plataformas digitales.

Eterna controversia

Esta controversia cultural, similar a la sostenida durante décadas con Chile por el pisco, parece no tener fin y, en ocasiones, roza la insensatez. Dos pueblos que alguna vez fueron uno, con un pasado común y procesos de transculturación similares, han desarrollado, con el tiempo, danzas de raíz compartida, aunque con variaciones; así como advocaciones distintas de la Virgen (Virgen del Socavón en Bolivia y Virgen de la Candelaria en el Perú) y denominaciones diferentes para sus principales festividades (Carnaval de Oruro y Festividad de la Candelaria). Sin embargo, mantienen una esencia común vinculada a la cultura aymara.

A ningún pueblo se le puede despojar de sus costumbres ancestrales, pues forman parte de su identidad. Pretender imponer una única versión sobre el origen de una manifestación cultural resulta impropio en un contexto de globalización y búsqueda de integración.

En este contexto, la posición de la UNESCO frente a esta controversia ha sido equilibrada. La organización ha reconocido tanto al Carnaval de Oruro como a la Festividad de la Candelaria como Patrimonio Cultural de la Humanidad, entendiendo que se trata de expresiones que forman parte de un espacio cultural compartido.

Asimismo, se reconoce que se trata de “festividades integrales más que danzas individuales”, las cuales pertenecen a un ámbito cultural transfronterizo.

En esa misma línea, en 2021, el Ministerio de Cultura del Perú emitió un comunicado en el que señala:
“El universo cultural altiplánico evidencia la presencia de diversas prácticas y saberes compartidos por comunidades de portadores en los actuales territorios de Perú y Bolivia. Se trata de un área cultural transfronteriza cuyos orígenes se remontan a las sociedades prehispánicas y al periodo virreinal”.

Pasado común

Por su parte, el antropólogo peruano Henry Flores, de ascendencia boliviana, concluye en un informe para BBC Mundo:
“…estos conflictos, alentados por ciertos nacionalismos, desvirtúan el pasado que bolivianos y peruanos comparten”.

El problema surge cuando determinados actores políticos intentan imponer visiones nacionalistas que distorsionan una herencia cultural común.

Tal como recuerda Wikipedia, los representantes de Perú y Bolivia firmaron una declaración conjunta en la que se reconoce que la inscripción de sus festividades en la lista de la UNESCO no implica exclusividad de origen, sino el reconocimiento de una tradición cultural compartida.

“La ancestral e histórica cooperación entre nuestros países nos compromete a trabajar en la investigación, salvaguarda y promoción conjunta de nuestro patrimonio cultural”.

Histórico convenio

En dicha declaración, presentada ante la UNESCO, se resalta la importancia de la integración cultural, el respeto mutuo y el trabajo conjunto para la protección del patrimonio cultural inmaterial.

El concurso

La espectacularidad de la festividad se manifiesta en el concurso de danzas, que se realiza en el estadio Enrique Torres Belón, conocido como el “coloso de piedra”, donde, durante tres días, se congregan más de 120 mil espectadores.

En este evento participan cerca de un centenar de conjuntos, que despliegan un notable nivel de organización, colorido y riqueza en sus vestimentas, cuyos costos pueden superar los dos mil soles y cuya elaboración requiere semanas de trabajo.

Miles de ejecutantes

Cada conjunto puede reunir a más de mil danzantes, acompañados por bandas que superan el centenar de músicos. Presenciar este espectáculo en vivo constituye una experiencia única.

Durante la Parada de Veneración, que se extiende por dos días, los elencos recorren más de dos kilómetros en un pasacalle continuo que se desarrolla a lo largo de toda la jornada.

Federación de Folklore

Hacia el año 2018, se registró la participación de aproximadamente 40 mil danzantes provenientes de diversas regiones del sur del Perú.

Asimismo, se amplió a dos días el periodo de veneración, con el fin de preservar el sentido religioso de la festividad y garantizar la participación de todos los conjuntos.

“La veneración se expresa a través de la danza o la ejecución de instrumentos en honor a la Virgen de la Candelaria”, señalaron los organizadores.

Hispanoamericana

La devoción a la Virgen de la Candelaria tiene su origen en Tenerife (España) y se expandió hacia América durante la época colonial, integrándose con la cosmovisión andina.

Madre salvadora

Una de las versiones más difundidas señala que, durante un asedio a la ciudad de Puno en el siglo XVIII, la Virgen protegió a la población, provocando la retirada de los atacantes.

Otra tradición relata su aparición a un poblador en las faldas del cerro Huajsapata, consolidando así su presencia espiritual en la región.

Tanto en Perú como en Bolivia, la Virgen María es la figura central de estas festividades, que también incorporan elementos ancestrales vinculados a la Pachamama. Este sincretismo refleja la riqueza cultural del altiplano, donde la fe y la tradición se complementan como parte esencial de la identidad de sus pueblos.

Fuente: Revista Turística Perú Inka – N.° 28

La Festividad de la Virgen de la Candelaria es fe, historia y cultura viva del altiplano. 🇵🇪✨
Descubre su origen, significado y grandeza en el artículo completo de la Revista Turística Perú Inka – N.° 28 (Febrero 2026): 👉 https://www.calameo.com/read/007147746181faa2cd507

Harthley Vela

¡Hola! Soy Harthley, orgullosamente puneño y apasionado por la riqueza cultural de mi tierra. Me formé como Administrador de Negocios Internacionales y actualmente dirijo Vive Candelaria, un espacio dedicado a celebrar la Festividad de la Virgen de la Candelaria y el maravilloso folklore puneño. He tenido el honor de ser reconocido por el Congreso de la República, la Municipalidad Provincial de Puno y la Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno por mi labor en proyectos como InfoPuno y la Asociación Cultural Brisas del Titicaca, donde he trabajado para promover nuestras tradiciones a nivel nacional e internacional. Este blog es un homenaje a Puno, a sus danzas, su música y sus misterios. Mi objetivo es conectar con personas que comparten el amor por el folklore y transmitir la magia de nuestra herencia cultural. Si amas las tradiciones de Puno tanto como yo, ¡te invito a descubrirlas juntos!

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