9.2 C
Puno
Septiembre 29, 2020
Noticias

Los Lawa Kúmu: patrimonio cultural de la nación

Escribe: Jony Rodríguez Arizaca

El distrito de Ácora tiene doble motivo para festejar este 2 de mayo del 2016, pues uno de sus acervos culturales más representativos, llamado los Lawa Kúmus o los Chacareros, fue por fin reconocido Patrimonio Cultural de la Nación, bajo la Resolución Viceministerial N° 037-2016 del Ministerio de Cultura. Nos referimos nada más y nada menos que a una de las expresiones música-dancísticos que en los últimos tiempos ha cobrado presencia a nivel nacional e internacional.

A saber, una de las características más notables de la música y danza rural o indígena en los Andes, sobre todo en la región altiplánica peruano-boliviano, es la fuerte asociación de la cosmogonía con ciertos instrumentos musicales, coloraciones tonales, géneros y afinaciones con el ciclo agrícola y el calendario festivo. Eso es precisamente lo que expresa esta tradición de identidad local que tiene de instrumento a “Lawa K’umu”, un instrumento musical fabricado netamente de los maderos del arbusto altiplánico llamado cantuta, único en su género en la región Puno, tanto por su fabricación en el material señalado como por su cualidad musical. No hemos encontrado antecedentes primitivos de este instrumento en otra parte del altiplano puneño que no sea Ácora, por tanto, el instrumento es único. De ahí que se considera oportuno alcanzar algunas definiciones y orígenes de esta expresión cultural.

EL “LAWA KUMU” O CHACARERO

El “Lawa K’umu”, también conocido como el “Chacarero”, es uno de los instrumentos musicales de viento perteneciente a la familia de las flautas de pico llamado pinkillu o pinkuyllu y, como tal, su práctica corresponde a la época de lluvias.

Está fabricado del ramo o tallo del árbol llamado “Qantuta”, que generalmente desarrolla ramificaciones curvas, a ello se debe el nombre “Lawa Kumu”, que en aymara significa palo curvo.

Presenta una calidad tonal “densa” con sonidos vibrantes y se toca soplando fuertemente, además de mojar el instrumento con agua de vez en cuando.

Su danza es ejecutada por los propios músicos danzarines, quienes alternan con el canto onomatopéyico de las damas que las acompañan al poderoso sonido del instrumento Lawa Kumu.

ORIGEN

Apresuran algunos comunarios (ejecutantes del instrumento) en afirmar la primacía de sus conjuntos cuando presentan sus llamados “historiales de conjunto”. Para nosotros no es fácil afirmar categóricamente y con certeza de quién o cuál conjunto es más antiguo, como tampoco nos es posible precisar con exactitud el origen de este instrumento sin una investigación pertinente.

Por suerte queda la memoria oral de toda la etapa de formación, organización y desarrollo de las comunidades de esta parte de la jurisdicción del distrito de Ácora. Ello, en cierto modo, ayuda a rastrear en el tiempo y ubicar el origen del instrumento y su danza.

Sucede que, hacia los inicios del siglo XVII, en el territorio acoreño, por las constantes sequías ocurridas, el lago Titiqaqa había descendido notablemente. Y como es de suponer, la hoy región Yanaque había quedado en pampa de arenal desolada y llena de vegetación silvestre de la que solamente se habían apoderado manadas de tarucas o venados andinos llegados de las alturas. Así avistaron al menos los primeros grupos humanos que llegaron allí, más o menos hacia los mediados del siglo XVII por orden de las autoridades coloniales correspondientes. Empero, pronto sería este territorio dividido en “pagos” o en tierras de recompensa (“katuqa” en aymara) donde todo poblador o poseedor de esta tierra comunal, era sistemáticamente obligado ir a Potosí, Bolivia, en un tiempo que no se ubica de manera clara, para pedir tierras. Esto más o menos se remonta a la época de las intendencias coloniales, cuando el territorio donde actualmente se asientan las comunidades ejecutantes de “lawa kúmu”, perteneció a la intendencia de Charcas. En ese tiempo Potosí era un centro urbano y productivo importantísimo. De ahí que la versión oral refiere que el grueso de la población que se asentó en la zona lago de Ácora, procede de los ayllus de las zonas del alto Perú (hoy Bolivia).

Así, en los inicios del siglo XVIII, llegaron ya los primeros migrantes con algún documento que autorizaba la posesión de alguna tierra comunal. Unos eran mitayos de las minas de Potosí y otros eran “Yanas” o yana jaqis (sirvientes) que habían prestado mano de obra en alguna hacienda, de algún individuo que ostentó el poder colonial. Por cierto a ello también se debe el nombre de “Yanaque”.

Algunos “recibieron estas tierras como parte de recompensa por la labor prestada, otros las compraron, y algunos otros llegaron como forasteros de algún lugar”[1].

Así crece la región Yanaque, esencialmente por las sucesivas oleadas de migrantes que cubrieron prácticamente toda su extensión, y ello obligó a sus miembros del ayllu a expandir sus dominios de tierras hacia la isla Socca que, para entonces, con el descenso del lago había dejado una considerable extensión de tierras eriazos. Naturalmente, esto obligó a formar una gran comunidad llamada: Ayllu Qullana Surupa Socca (hoy comunidades de Santa Rosa de Yanaque y Villa Socca) que se han fragmentado en las primeras décadas del Siglo XX.

Hasta aquí, es este más o menos el origen de estos pueblos cultores del “Lawa K’umu”. Por consiguiente, también se remonta a ello el origen de este instrumento de raigambre prehispánica, tal como lo atribuye la versión oral mayoritaria, de que estos migrantes e inmigrantes trajeron estos ejemplares de instrumentos de la zona de Potosí, Bolivia. O en todo caso los primeros migrantes eran venidos de aquel lugar altoperuano.

Al respecto, nuestras investigaciones han podido rastrear que efectivamente existen parientes de este instrumento en la zonas bolivianas de Potosí, Aroma, Caquiaviri, Iru wit’u de los uros Chipayas con nombres de Lawatu o Lawata, Chaxi, Rollano y usñi o Ch’utu Ch’utu. También hallamos en el territorio peruano a los muy tradicionales pinkuyllos de los Canas del Cusco y los de Cailloma en Arequipa.

En Yanaque, unos sostienen que fue traído primero al sector Pallalaya del ayllu Surupa; otros, al sector Qhurajja del ayllu Qullana. Cualquiera que haya sido el ayllu pionero en su organización, los postreros han tenido que ingeniarse para adquirir los instrumentos musicales. Aunque se sabe que los primeros ejemplares eran construidos con maderos traídos de las yungas bolivianas.

Sin embargo, el aporte autóctono de los pobladores del muy mentado ayllu Qullana Surupa Socca, fue sofisticar el instrumento en su calidad tonal. Pasando por varios procesos experimentales, adicionaron más orificios tonales, fabricaron de diversas maderas como la saliwa, el Qulli, hasta dar con la “Qantuta”.

Por otro lado, las viejas tradiciones del calendario de fiestas locales, son otras de las fuentes que nos apoyan a clarificar el proceso de desarrollo de este instrumento que nos motiva el presente. Se sabe que dos de los ayllus: Surupa y Qullana, tuvieron el privilegio de poseer a este “pinkillu” por instrumento. Los de Surupa al “chaxri” que fue convertido en “chacarero” y los de Qullana al “nuwillu” (instrumento pariente del lawa k’umu y de mayor tamaño). Así, para empezar con la temporada de la ejecución de estos dos tipos de “lawa k’umu”, el motivo era la celebración del nacimiento y el bautizo de los tres niños: Jesús, Manuel y Salvador, que coincidía con la navidad y la Bajada de Reyes de la tradición occidental.

El primero estaba a cargo de los Qullana que, con tal motivo, salían a ejecutar el “nuwillu”; luego, a los ocho días, el bautizo de los niños debía ser exclusivamente del ayllu Surupa a cargo de la familia Marce, quienes tenían que festejar y llevárselos a los niños a Socca, como hacen hasta nuestros días.

En síntesis, este es el origen primigenio de los famosos “Lawa K’umus”. No obstante, en los últimos tiempos esta expresión cultural ha migrado a la zona “media” de la jurisdicción de Ácora, donde Centros Poblados como: Caritamaya, Chancachi, Thunco y otros, lo practican.

En el distrito de Platería también lo practican los de Titilaca, en razón a que este Centro Poblado, geográficamente, está comprendido en la franja lacustre conocida como región Yanaque.

Consideramos que es un justo reconocimiento el que hace el Ministerio de Cultura, a través de la Resolución Viceministerial N° 037-2016, al declarar como Patrimonio Cultural de la Nación, tanto a la música y danza de los lawa kúmus o chacareros.

[1] Nicanor Cantuta, artesano constructor de instrumentos, en entrevista realizada en Pallalaya (Yanaque), 20 de Enero de 1997.
Vive comentarios!

Related posts

Puno: Hoy realizarán la entrega de incentivos económicos a 187 conjuntos por Virgen de la Candelaria 2016

Vive Candelaria

Día del Artesano Peruano

Vive Candelaria

Puno: Alistan preparativos para Candelaria 2016

Vive Candelaria