Efemerides

Qashwa de San Sebastián celebra 15 años como Patrimonio Cultural de la Nación

La Qashwa de San Sebastián es una danza colectiva tradicional de Juliaca interpretada por Machuaychas y Chiñipilcos. Fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación el 5 de setiembre de 2011 por su tradición oral, música, organización festiva, coreografía y profundo significado para la identidad juliaqueña.

Hay tradiciones que no solamente se bailan: se heredan. La Qashwa de San Sebastián cumple este 5 de setiembre 15 años desde su declaratoria como Patrimonio Cultural de la Nación, reafirmando su lugar como una de las expresiones culturales más representativas de Juliaca y de la región Puno.

Quince años después del reconocimiento oficial, los sonidos del pinkillo y del toqoro vuelven a recordar que esta manifestación no pertenece únicamente al calendario festivo. Pertenece también a la memoria colectiva de generaciones de juliaqueños.

Qashwa de San Sebastián: 15 años de un reconocimiento nacional

El Ministerio de Cultura emitió el 5 de setiembre de 2011 la Resolución Viceministerial N.° 692-2011-VMPCIC-MC, mediante la cual declaró Patrimonio Cultural de la Nación a la danza qashwa de Machuaychas y Chiñipilcos de la fiesta de San Sebastián de Juliaca, provincia de San Román, departamento de Puno.

La declaratoria reconoce su importancia por expresar, mediante la tradición oral, la música, la organización de la festividad y la coreografía, parte de la compleja historia cultural de esta zona del Altiplano.

Además, el Ministerio de Cultura considera esta manifestación una muestra de la supervivencia de una tradición de origen prehispánico que atravesó procesos de cristianización y transformaciones propias de la historia republicana de Juliaca.

Es precisamente esa capacidad de permanecer y transformarse la que convierte a la qashwa en una poderosa fuente de identidad.

Machuaychas y Chiñipilcos: dos tradiciones, una misma memoria

La celebración de San Sebastián tiene como protagonistas históricos a dos grandes agrupaciones: los Machuaychas y los Chiñipilcos.

Según la documentación oficial, los Machuaychas desarrollan tradicionalmente parte de su celebración en el cerro Huayna Roque, mientras los Chiñipilcos lo hacen en el cerro Calvario. Ambos espacios forman parte fundamental del universo ritual y simbólico de la festividad.

La propia declaratoria recuerda que estas agrupaciones expresan antiguas diferenciaciones sociales, territoriales y generacionales de Juliaca, pero que el paso del tiempo permitió construir una celebración en la que ambas tradiciones forman parte de una identidad compartida.

No se trata solamente de dos conjuntos que danzan.

Son dos memorias que cada enero vuelven a encontrarse.

Entre la Pachamama, los cerros y San Sebastián

La resolución vincula la tradición de la qashwa con el huchuy poqoy, periodo asociado a la denominada pequeña cosecha y a los primeros momentos del ciclo agrícola del año.

En ese contexto, antiguos rituales relacionados con la fertilidad de la tierra y los cerros fueron integrándose progresivamente con la celebración cristiana de San Sebastián.

Así, la festividad conserva una característica profunda de numerosas expresiones culturales del Altiplano: la convivencia y transformación histórica de distintas formas de entender la espiritualidad.

En el Huayna Roque, por ejemplo, la documentación describe el challachi o pago a la Pachamama, en el que se seleccionan hojas de coca y se presentan distintas ofrendas vinculadas con la producción y la abundancia.

La Qashwa de San Sebastián también cuenta una historia de amor

La qashwa posee además una dimensión vinculada al carnaval, al encuentro juvenil y al cortejo.

Entre sus figuras coreográficas aparece el muyucunacuy, donde las parejas forman una rueda cogidas de las manos; también existen otras figuras colectivas que organizan el desplazamiento de hombres y mujeres durante la danza.

La documentación de la declaratoria señala, además, que parte del canto de la qashwa está relacionado con el enamoramiento: las mujeres entonan versos y los hombres responden.

En ese diálogo musical también se encuentra una parte de la memoria social del antiguo Juliaca.

Cuando vuelve a sonar el toqoro

Imagine por un momento el amanecer sobre Juliaca.

El frío todavía permanece entre las calles cuando un músico toma aire y hace sonar el toqoro. Cerca de él responde el pinkillo. Un danzante acomoda su vestimenta mientras otras parejas empiezan a organizarse.

La ciudad comienza a despertar.

Pero para quienes conservan esta tradición, aquel sonido viene de mucho más lejos.

La música tradicional de la qashwa incorpora pinkillos, toqoro, bombos, tambores, platillos y silbatos. El documento oficial destaca particularmente al toqoro por su sonido grave y por sus dimensiones, que hacen exigente su ejecución.

Cada instrumento acompaña una historia que continúa transmitiéndose de generación en generación.

Juliaca conmemora los 15 años con el Amanecer Calcetero

La conmemoración adquiere este año un significado especial.

En el marco de los 15 años de la declaratoria, autoridades locales anunciaron para este 5 de setiembre la realización del denominado Amanecer Calcetero, organizado en coordinación con la UGEL San Román y las organizaciones de Machuaychas y Chiñipilcos.

La jornada también forma parte de las actividades relacionadas con el centenario de la provincia de San Román, cuya conmemoración central se desarrolla este 2026.

La Plaza de Armas y las calles de Juliaca vuelven así a convertirse en un escenario para recordar que la historia de una ciudad también puede escribirse con música y danza.

Estudiantes, portadores de tradición y nuevas generaciones asumen ahora un desafío fundamental: que el reconocimiento patrimonial no quede solamente registrado en una resolución.

El verdadero patrimonio necesita personas que lo practiquen, lo conozcan y lo transmitan.

Patrimonio vivo que pertenece a Juliaca

La declaratoria de 2011 reconoce expresamente a la qashwa como una manifestación de gran significado para la identidad de la colectividad juliaqueña.

Quince años después, esa definición continúa teniendo vigencia.

Porque el patrimonio cultural no existe solamente en archivos, fotografías o documentos oficiales. Vive cuando un músico vuelve a ejecutar una melodía aprendida de sus mayores, cuando un niño pregunta por qué se danza cada 20 de enero y cuando una comunidad reconoce en una tradición parte de su propia historia.

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Quince años después, la Qashwa sigue hablando por Juliaca

La Qashwa de San Sebastián llega a sus 15 años como Patrimonio Cultural de la Nación con la misma responsabilidad con la que fue heredada: mantener vivo un lenguaje hecho de música, comunidad, ritualidad y memoria.

Machuaychas y Chiñipilcos recuerdan que las diferencias también pueden convertirse en identidad compartida.

Huayna Roque y Calvario siguen observando desde las alturas.

Y mientras vuelva a escucharse el toqoro, Juliaca seguirá contando su historia.

Compartamos esta tradición para que las nuevas generaciones conozcan por qué la Qashwa de San Sebastián es parte fundamental de la memoria cultural del Perú.


¿Cuándo fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación la Qashwa de San Sebastián?

La danza qashwa de Machuaychas y Chiñipilcos de la fiesta de San Sebastián de Juliaca fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación el 5 de setiembre de 2011, mediante la Resolución Viceministerial N.° 692-2011-VMPCIC-MC.

¿Quiénes bailan la Qashwa de San Sebastián?

Sus principales agrupaciones tradicionales son los Machuaychas y los Chiñipilcos. Históricamente, los primeros están asociados al cerro Huayna Roque y los segundos al cerro Calvario.

¿Cuándo se celebra la Qashwa de San Sebastián en Juliaca?

La festividad central se celebra cada 20 de enero en Juliaca y está vinculada tanto con la fiesta de San Sebastián como con antiguas tradiciones agrícolas y rituales que posteriormente experimentaron procesos de transformación cultural.

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Harthley Vela

¡Hola! Soy Harthley, orgullosamente puneño y apasionado por la riqueza cultural de mi tierra. Me formé como Administrador de Negocios Internacionales y actualmente dirijo Vive Candelaria, un espacio dedicado a celebrar la Festividad de la Virgen de la Candelaria y el maravilloso folklore puneño. He tenido el honor de ser reconocido por el Congreso de la República, la Municipalidad Provincial de Puno y la Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno por mi labor en proyectos como InfoPuno y la Asociación Cultural Brisas del Titicaca, donde he trabajado para promover nuestras tradiciones a nivel nacional e internacional. Este blog es un homenaje a Puno, a sus danzas, su música y sus misterios. Mi objetivo es conectar con personas que comparten el amor por el folklore y transmitir la magia de nuestra herencia cultural. Si amas las tradiciones de Puno tanto como yo, ¡te invito a descubrirlas juntos!

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