La Diablada Aymara en Juli: origen histórico de los diablos del altiplano andino
por: Jose Morales
Diablada Aymara en Juli: el origen histórico de los diablos del altiplano
Hablar de diablos y diabladas implica comprender un proceso complejo de evangelización, simbolismo y resistencia cultural en el mundo andino. En ese recorrido histórico, Juli, conocida como La Roma Aymara, ocupa un lugar fundamental como epicentro de las primeras manifestaciones documentadas de danzas de diablos en el altiplano.
Según la investigación presentada por José Morales Serruto, fue desde Juli que, a partir del siglo XVI, se consolidó la introducción de figuras demoníacas como recurso catequético durante la imposición de la religión católica, primero con los dominicos y luego con los jesuitas, irradiándose hacia otros pueblos aimaras.
Crónicas coloniales y registros históricos
Diversos cronistas y lingüistas coloniales respaldan esta afirmación. Fray Martín de Murúa documentó la festividad del Ytu o Yto previa a 1590 en la península de Capachica. Posteriormente, el jesuita Ludovico Bertonio registró en Juli la presencia del demoñuelo o diablillo en danzas aimaras como el Saynata y el Llamallama. A ello se suma Diego González Holguín, quien en 1608 consignó al Saynata runa, danzante enmascarado dentro de celebraciones rituales.
Estas referencias confirman que Juli fue un espacio clave de producción simbólica y cultural, desde donde se difundieron las representaciones del diablo hacia otros territorios del altiplano andino.
El “Formulario de Candidatura” del Carnaval de Oruro
Un punto central del análisis es el denominado “Formulario de Candidatura para la Proclamación del Carnaval de Oruro como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad”, elaborado como parte del proceso que culminó con la proclamación del carnaval en 2001 por la UNESCO.
En 2022, concejales municipales de Oruro señalaron que no encontraron dicho formulario en archivos oficiales. Frente a ello, Ascanio Justiniano Nava Rodríguez, gestor del expediente, respondió públicamente a través de su blog A Todo Cultura, afirmando que el documento sí existió y fue elaborado con participación de instituciones gubernamentales y civiles de Oruro, conforme a la normativa UNESCO.
🔗 Enlace al artículo “En busca del formulario perdido”:
👉 http://atodocultura.blogspot.com/2022/09/en-busca-del-formulario-perdido.html
🔗 Enlace al artículo “Formulario de Postulación del Carnaval Completo”:
👉 http://atodocultura.blogspot.com/2010/09/formulario-de-postulacion-del-carnaval.html
Lo más relevante es que, dentro de las referencias bibliográficas citadas en dicho expediente, se reconoce que las primeras manifestaciones documentadas de danzas de diablos se sitúan en territorio peruano, especialmente en Juli, desde donde se habría irradiado el proceso de evangelización católica hacia otras regiones aimaras del altiplano.
Este hecho adquiere mayor relevancia al considerar que el propio Nava Rodríguez fue posteriormente condecorado por el Estado Plurinacional de Bolivia con la medalla Al Mérito Cultural, lo que respalda institucionalmente su trayectoria y la documentación presentada.
Juli: raíz histórica e identidad viva
Más allá de debates administrativos o políticos, esta investigación reafirma a Juli como raíz histórica de la Diablada Aymara, una expresión que hoy se vive con fe, promesa y devoción en la Festividad de la Virgen de la Candelaria.
Reconocer este origen no divide, sino que fortalece una memoria compartida del altiplano andino, donde la danza sigue siendo un lenguaje vivo de identidad, historia y espiritualidad.







