
La falta de respeto y la elocuente ignorancia de la que hace gala, le han salido bastante caras al streamer llamado Cristorata, cuyo nombre es Cristopher Puente Viena, quien tendrá que responder ante un buen número de denuncias penales por parte de diversos ciudadanos y organizaciones sociales de Puno y Cusco, tras los comentarios racistas que propaló el día 14 de abril en su plataforma de transmisión virtual contra ciudadanos de estas regiones. El video circula en redes y debe ser visto, una y otra vez, para constatar, en efecto, el grado de estupidez e irrespeto que muestra.
Al mismo tiempo, en los últimos días numerosos pronunciamientos han sido emitidos por parte de instituciones, entre las que se cuenta el Ministerio de Cultura y la Municipalidad de Puno, entre muchas otras, además de la indignación de los ciudadanos, en los que se declara de inaceptables los insultos racistas y discriminatorios en los que ha incurrido Cristorata y que, evidentemente, constituyen un delito. En ese sentido, el Ministerio Público debe poner manos a la obra con prontitud para investigar y condenar este tipo de comportamientos.
Desde luego, esto no tiene nada que ver con la libertad de expresión y opinión, en tanto se mella la dignidad de los ciudadanos de las regiones aludidas. Más bien esto tiene que ver con la idiotez de un personaje incapaz de leer una línea con fluidez. Un iletrado, pero que, curiosamente, goza de una audiencia virtual amplia en la que influye. Situación lamentable, hoy en día, con la multiplicación de las redes y los llamados contenidos en los que, en gran parte, se desborda frivolidad y la búsqueda de reconocimiento y facturación, hasta el patetismo. Lo que muy bien encarna Cristorata. Dicho sea de paso, al servicio de Acuña durante la campaña: entre ignorantes se juntan.
Pero cuidado. No debemos pasar por alto estos contenidos y el papel que estos stremears, llámese Cristorata o cualquiera de ellos, están jugando hoy, y mucho menos si atentan contra la cultura y la dignidad del país. Cristorata debe pagar una reparación civil a Puno y a Cusco. Y eso debe quedar como antecedente para que otros no incurran en lo mismo y se informen medianamente antes de hablar. Por su propio bien. Las disculpas que luego ha emitido el stremear son carentes de significado, sin ningún valor por ser solo una obligación ante la presión e indignación. Cristorata ha sido declarado “persona no grata” en Cusco. Lo mismo debería hacer Puno, sin dejar de velar porque las denuncias hechas no caigan en saco roto.







