Artesanos de Puno confeccionan trajes para la Candelaria: más de 700 piezas de creatividad peruana

En Puno, 40 internos participan en la confección de más de 700 trajes de luces para la Festividad de la Virgen de la Candelaria. La producción comprende diseño, corte, confección y bordado, y demuestra cómo el conocimiento artesanal puede convertirse en una oportunidad de trabajo, innovación y reinserción social.
La riqueza de la Festividad de la Virgen de la Candelaria no se encuentra únicamente en las calles, la música o las coreografías multitudinarias. También vive en los talleres donde manos expertas transforman telas, hilos, mostacillas y lentejuelas en piezas que representan la identidad cultural de Puno.
En ese universo de creatividad y producción, una experiencia desarrollada en el Establecimiento Penitenciario de Puno vuelve a poner en evidencia el potencial de la artesanía peruana.
Según información difundida por la Agencia Andina el 20 de septiembre de 2026, 40 internos trabajan en la elaboración de más de 700 trajes de luces, mediante una iniciativa que articula capacitación, trabajo y emprendimiento.
Más allá de la cifra, esta producción invita a mirar la confección de vestimentas tradicionales como una actividad especializada, capaz de generar valor económico, preservar conocimientos y abrir oportunidades.
Artesanos de Puno confeccionan trajes para la Candelaria: creatividad que se convierte en producción
La elaboración de vestimentas para la Candelaria exige mucho más que conocimientos básicos de costura. Cada diseño requiere planificación, combinación de materiales, dominio de técnicas artesanales y una comprensión de los elementos visuales que caracterizan a las distintas danzas.
En el taller penitenciario, las labores comenzaron aproximadamente cuatro meses antes del reporte de septiembre. La producción comprende vestimentas para morenada, diablada, caporales, kullahuada y otros atuendos.
Los trabajos están destinados a instituciones públicas y privadas, así como a agrupaciones folclóricas de la región. Entre los destinatarios mencionados por Andina figuran el Ejército del Perú, la Policía Nacional del Perú y conjuntos vinculados a Bellavista, Laykakota y Orkapata.
Esta actividad se desarrolla mediante cuatro convenios que permiten vincular el trabajo penitenciario con iniciativas empresariales y productivas. La artesanía tradicional también puede organizarse como una actividad económica con capacidad de atender pedidos, desarrollar diseños y generar oportunidades laborales.

La pedrería peruana: precisión, identidad y arte en cada detalle
Cuando un traje de luces aparece en las calles de Puno, buena parte de su impacto visual proviene del trabajo que pocas veces se observa de cerca. En los bordados conviven colores, relieves, texturas, figuras ornamentales y composiciones que requieren habilidad manual y conocimiento de los estilos de cada danza.
La pedrería ornamental, las mostacillas, las lentejuelas y los hilos de distintos acabados forman parte de este lenguaje artesanal. En el Perú, especialmente en los talleres vinculados a la festividad puneña, existe una tradición de bordadores y confeccionistas capaces de desarrollar vestimentas de notable complejidad.
Son conocimientos que se perfeccionan mediante la práctica y, en muchos casos, se transmiten entre generaciones.
El valor de lo hecho en el Perú
Reconocer este trabajo también significa reivindicar el producto nacional. Detrás de una vestimenta de morenada o diablada existe una cadena de creatividad que puede involucrar diseñadores, bordadores, confeccionistas, mascareros, comerciantes y proveedores especializados.
La calidad de estos productos no debería medirse únicamente por la cantidad de adornos o por su costo, sino también por la originalidad del diseño, la precisión de sus acabados, la resistencia de las prendas y el respeto por los elementos culturales que representan.
La confección peruana de trajes de luces merece reconocimiento por su identidad artística, especialización y capacidad de innovación. Ese reconocimiento debe ir acompañado de mejores oportunidades para sus productores, condiciones laborales adecuadas y una valoración comercial justa.
Innovar sin perder la esencia de nuestras danzas
La tradición y la innovación no tienen por qué avanzar por caminos separados. Los talleres artesanales pueden incorporar nuevas herramientas de diseño, mejorar sus procesos de producción, documentar sus creaciones y explorar alternativas que hagan más cómodas y duraderas las vestimentas.
También existe espacio para impulsar catálogos digitales, capacitación técnica, trazabilidad de los productos y estrategias comerciales que permitan visibilizar la procedencia de cada creación. Estas posibilidades representan una agenda de desarrollo para el sector, no necesariamente prácticas ya implementadas en el establecimiento penitenciario.
La verdadera innovación consiste en mejorar la técnica y la competitividad sin desvirtuar el significado cultural de los trajes. Porque una vestimenta de la Candelaria no es solamente un producto: forma parte de una celebración colectiva que reúne devoción, música, danza y memoria.
La Candelaria también es una industria creativa peruana
La dimensión económica de la festividad confirma que la cultura puede movilizar importantes actividades productivas. De acuerdo con información publicada por el Ministerio de la Producción en febrero de 2026, la Festividad de la Virgen de la Candelaria dinamiza a más de 3 000 micro y pequeñas empresas formales de Puno y genera más de 22 000 empleos directos en diversos sectores.
Entre las actividades vinculadas se encuentran el comercio, la artesanía, la confección de trajes típicos, el transporte, la hotelería y los servicios gastronómicos. Estas cifras permiten comprender por qué el fortalecimiento de los talleres artesanales debe formar parte de una visión de desarrollo cultural y económico.
Puno cuenta con conocimientos, tradición y una celebración reconocida internacionalmente. El desafío es generar condiciones para que esa riqueza también se traduzca en mejores oportunidades para sus creadores.
Una actividad que tiene antecedentes
La producción de trajes de luces dentro del penal de Puno no comenzó este año. En 2018, el Instituto Nacional Penitenciario informó que los internos habían confeccionado 750 trajes completos y 1 200 matracas para las celebraciones de la Candelaria.
Asimismo, en 2020, el INPE reportó la participación de 80 internos contratados para elaborar 2 000 trajes y 200 máscaras. Estos antecedentes demuestran que existe una experiencia productiva desarrollada a lo largo de varios años, aunque los volúmenes corresponden a periodos y modalidades de trabajo distintos.
Del taller a una nueva oportunidad de vida
La producción también tiene una dimensión humana. Para las personas privadas de libertad, aprender un oficio o fortalecer habilidades existentes representa una posibilidad de acceder a ingresos y prepararse para su futura reinserción laboral.
El INPE ha señalado que las actividades desarrolladas mediante su política de Cárceles Productivas buscan promover la capacitación, el emprendimiento y la generación de recursos económicos.
En el caso de Puno, esta labor adquiere una relación especial con el entorno cultural de la ciudad. El conocimiento artesanal que se desarrolla en los talleres está vinculado con una festividad que forma parte de la identidad colectiva de la región.
El desafío es que estas experiencias cuenten con continuidad, formación especializada y condiciones que permitan convertir las habilidades adquiridas en oportunidades reales de trabajo.
Puno tiene talento para proyectar su artesanía al mundo
La Festividad de la Virgen de la Candelaria fue inscrita en 2014 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. Este reconocimiento comprende una celebración donde dialogan las tradiciones religiosas, las expresiones culturales y los elementos de la cosmovisión andina.
Dentro de ese patrimonio vivo, los artesanos desempeñan un papel fundamental. Son quienes dan forma material a una parte de la celebración, transformando conocimientos y creatividad en vestimentas que acompañan a miles de danzantes.
Por eso, resulta necesario mirar más allá de los concursos y las celebraciones. También debemos reconocer a quienes diseñan, bordan, confeccionan y mantienen vigentes los oficios relacionados con la festividad.
La experiencia de los más de 700 trajes elaborados en el penal de Puno demuestra que el trabajo artesanal tiene posibilidades de articular producción, cultura y oportunidades sociales.
El Perú tiene motivos para valorar a sus maestros bordadores y artesanos de la pedrería. Su talento merece mayor visibilidad, mercados que reconozcan su trabajo y políticas que favorezcan la innovación sin debilitar la tradición.
Porque detrás de cada traje que ilumina la Candelaria existe algo más que brillo: hay manos peruanas que crean, conocimientos que perduran y una identidad que continúa expresándose a través del arte.
Preguntas frecuentes
¿Quiénes confeccionan los más de 700 trajes para la Candelaria?
Según la Agencia Andina, 40 internos del Establecimiento Penitenciario de Puno participan en la confección de más de 700 trajes de luces. El trabajo comprende diseño, corte, confección y bordado para danzas como morenada, diablada, caporales y kullahuada. La iniciativa se desarrolla como parte de las actividades productivas promovidas por el INPE.
¿Por qué es importante la pedrería en los trajes de la Candelaria?
La pedrería, junto con los bordados, las mostacillas, las lentejuelas y los elementos ornamentales, contribuye a la identidad visual de muchas vestimentas de las danzas de traje de luces. Su elaboración exige conocimientos especializados, precisión y creatividad. Estos oficios forman parte de una tradición artesanal que se mantiene y renueva en los talleres puneños.
¿Cómo contribuye la confección de trajes a la economía de Puno?
La confección de vestimentas tradicionales genera actividad para artesanos, talleres, proveedores y comerciantes. Forma parte de la economía cultural vinculada a la Festividad de la Virgen de la Candelaria, que, según el Ministerio de la Producción, dinamiza a más de 3 000 MYPE formales y genera más de 22 000 empleos directos entre varios sectores productivos.
Fuentes: Agencia Andina; INPE (2018); INPE (2020); Ministerio de la Producción (2026).
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