
La palabra “Alasita”, por lo general, se aduce que este término aimara significa “cómprame”, lo cual, en efecto, puede traducirse así, claro, desde una visión menos académica. Sin embargo, el antropólogo Jürgen Golte (2014) hace una interesante apreciación basada en lo escrito por Ludovico Bertonio en 1612 en su Vocabulario de la Lengua Aimara: alasitha, como dejarse crecer las uñas, el cabello, etc., que son precisamente las partes del cuerpo que no dejan de crecer, incluso después de la muerte (según las creencias aimaras).
Para esta apreciación, Jürgen Golte toma en cuenta las miniaturas típicas de la feria de las Alasitas y menciona que estas no solo sirven para ofrendar objetos a una divinidad, sino también como ofrendas a los muertos. Señala que, en una visita a los cementerios de la ciudad de Puno, detecta que en los nichos aparecen con frecuencia “alasitas” (cajas de cerveza, bebidas, víveres), colocadas por los familiares en el Día de los Muertos y en otras fiestas especiales. Esto como muestra de lo que debe pasar al mundo de los muertos y que serviría para el mismo propósito que los bienes en su tamaño natural. Asimismo, considera que, a partir de esta costumbre, el significado de “cómprame” no tiene mucho sentido en ese contexto, sino que está referido a algo que puede “crecer” en un futuro deseado e incluso en el mundo sobrenatural.
Por ello, es común la elaboración de miniaturas en barro, incluso en harina, en algunas localidades de la región en fechas importantes, las cuales representan deseos para que aumente o “crezca” en número el ganado, la chacra, el comercio, etc. Por otro lado, también son apreciados los huairuros, que tienen la misma finalidad de hacer “crecer” los bienes o el dinero. Es común encontrarlos en monederos o en lugares donde se guarda dinero, siendo el huairuro la expresión de la procreación, fertilidad y crecimiento, ya que existe la creencia de que estos se reproducen y crecen por sí solos.
Definitivamente, el término “alasitas”, como menciona Jürgen Golte, se asocia al crecimiento de las cosas y a su materialización en un futuro deseado.
Presencia de Fauna Sagrada en las Alasitas
Cuenta la tradición que en los años 1920, unos ladrones robaron el cáliz de oro del templo San Juan. Los ladrones, en el lugar donde se veneraba la Cruz de la avenida Floral, ocultaron y fracturaron el sagrado cáliz. Las autoridades capturaron a los ladrones para castigarlos. El pueblo de Puno, en señal de desagravio, sacó en procesión a la Virgen de la Candelaria y la llevó al lugar del sacrilegio. En años posteriores, en ese lugar se erigió la cruz que hoy existe y que se festeja junto a las Alasitas” (Luis Gallegos, 1986).
Esta tradición pasó de generación en generación; sin embargo, se olvidaron algunos detalles importantes para comprender el carácter sagrado del lugar.
En conversación con la señora Nieves Gordillo, hija de un testigo de lo ocurrido, menciona que su padre le contó que en el lugar donde los ladrones ocultaron el cáliz ocurrió una “hierofanía” o “manifestación de lo sagrado”. Esto debido a que, después de llevar a la Virgen de la Candelaria al lugar del sacrilegio, los pobladores removieron una de las piedras del lugar y aparecieron varios “sapitos de color oro”, los cuales fueron colocados en un pozo y luego se cubrió el lugar.
Al día siguiente, el señor Gordillo acompañado de varios vecinos, levantaron la piedra que tapaba el pozo y no encontraron nada. Considerándolo como una manifestación de lo “sagrado” y que el lugar donde se encuentra la “Cruz del Señor de Bellavista”, posee oro o grandes riquezas.

