Religiosidad en la Festividad Virgen de la Candelaria

La expresión religiosa que se vive en Puno, como parte de la Festividad de la Virgen de la Candelaria, es el resultado del sincretismo de la fe católica con la cosmovisión andina. La integración de músicos, danzantes, fieles y autoridades puneñas, dan pie a que esta sea una de las concentraciones de fe más grandes del país.

Después de la procesión del Señor de los Milagros, en Lima, la procesión de la Virgen de la Candelaria es la más importante del Perú. Y es que en ella se unen, además de los devotos puneños y peruanos, también los provenientes de otras partes del mundo, quienes no dudan en venerar a la Santa Imagen y pedirle su protección.

Así, los desfiles, comparsas y pasacalles que destacan por sus vestuarios coloridos y figuras grandilocuentes, a la vez que generan un espíritu de confraternidad y jolgorio, irradian la fe más humilde y honrada que pueda sentir corazón humano, pues se trata de actos donde se ofrenda la felicidad y la alegría, agradeciendo a la Mamita Candelaria por todas las bendiciones que nos prodiga.

No obstante esto, para muchos, especialmente para el Obispo de la Diócesis de Puno, Jorge Carrión Pavlich, el espíritu de fe y religiosidad ha ido perdiendo fuerza con el pasar de los años, en beneficio de la banal fiesta que, se acusa, termina en desenfreno y excesos reprensibles, que para nada grafican lo que significa venerar a la mamita Candelaria.

Carrión Pavlich, el año pasado, con motivo de la festividad, espetó: “Si hablamos de un acto de fe, no entiendo por qué enfrascarnos en el consumo de alcohol. Necesitamos conocer más el mensaje de la fe, acercarnos a Dios cada vez más”. Con ello, dio a entender que la festividad se está degradando.

HISTORIA
La celebración de la Virgen de la Candelaria tiene su origen en las Islas Canarias, precisamente en Tenerife (España). La fecha principal de esta conmemoración es el 2 de febrero, evocando el episodio bíblico de la presentación del Mesías en el templo de Jerusalén y la “limpieza” de la Virgen María después del nacimiento de su hijo.

La iconografía referente a este simbólico acto representa siempre a la Virgen María sosteniendo en su brazo derecho al niño y, en su mano izquierda, una candela, cirio o vela, objeto que le da nombre a esta imagen religiosa de la madre de Jesús, denominada en este caso “Virgen de la Candelaria”.

Metafóricamente, la luz que María lleva en su mano simboliza la iluminación que trae consigo Jesucristo, iluminación que va a servir de guía a la humanidad, encauzando al mundo por el camino de los valores cristianos.

Existía una escultura de la Virgen que se conservaba en la Basílica de la Candelaria en el municipio que lleva el mismo nombre en Tenerife. Esta figura desapareció en 1826, después de que una gran tormenta hiciera su paso por la isla, destruyendo además muchísimas otras construcciones.

RELIGIOSIDAD
El día central de la festividad de la Virgen de la Candelaria (02 de febrero), no en vano se celebra con una misa a cargo del Obispo de Puno, Jorge Carrión Pavlich. El recogimiento, pues, así como la fe y la espiritualidad, alcanzan su punto más alto, considerando que todas las actividades tienen como protagonista a la Santa Patrona de Puno.

En esta misa, es preciso indicar, los creyentes veneraron a la Virgen y le rindieron homenaje. Tras ello, participaron de la procesión de la Santa Imagen, la cual evidenció el fervor religioso y ánimo espiritual de esta parte del país. El recorrido se dio por las principales arterias de la ciudad, donde cientos de fieles se plegaron a la marcha procesional.

Debe precisarse que ese mismo día, muy temprano por la mañana, los conjuntos de danza acudieron a los cementerios de la ciudad para visitar a los integrantes fallecidos que participaron de celebraciones anteriores.

En líneas generales, la mezcla de manifestaciones propias de las culturas aymara, quechua, y española, crearon una atmósfera que deleitó a millares de participantes, entre músicos, bailarines, artesanos, fabricantes de indumentarias y, por supuesto, turistas.

Es menester recordar, finalmente, que a través del Decreto Ley 24325, Puno fue elegida Capital Folklórica del Perú, en 1985, y que en 2003, el Instituto Nacional de Cultura declaró a la fiesta de la Virgen de la Candelaria como Patrimonio Cultural del Perú. Luego, en 2014, la festividad fue declarada por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Todo ello, indudablemente, por su origen religioso.

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