Raúl Castillo: “Voy a hacerle una canción a la Mamita”

El maestro nos revela por primera vez su fuente de inspiración, evocando a la madre de todos los puneños, la Virgen de la Candelaria. Él se encuentra en la ciudad de Puno, a propósito de la festividad religiosa y cultural más grande del Perú.

A don Raúl Castillo Gamarra lo encontramos en la ciudad de Puno, con esa humildad y sencillez que lo caracteriza, disfrutando de la festividad Virgen de la Candelaria, como muchos otros personajes dedicados a la intelectualidad y la creatividad.

Nacido en Putina, hijo de un carpintero que tocaba la guitarra y cantaba, don Raúl, a los 11 años, ya interpretaba melodías musicales dedicadas a su tierra. Hasta hoy, a propósito, compuso 400 canciones, 234 de los cuales fueron grabadas; sus letras reflejan los sentimientos de amor, la riqueza cultural del altiplano, y la vivencia de los pueblos quechuas y aimaras.

Su primera composición musical la realizó en 1976; años después compondría el ya famoso tema “Mamita Candelaria”, que recientemente fue grabado por la estudiantina “Brisas del Titicaca”.

Una de sus composiciones es casi un himno a la Virgen, el tema “Mamita Candelaria”, ¿cómo se inspiró en ella?

Fue en 1993, cuando era alferado de la Virgen de la Candelaria don Carlos Cano Rojas, un gran amigo. Él estaba postrado en cama, por lo que fui a visitarlo; fue cuando me preguntó cómo podía ayudarlo. Yo le dije que era profesor, que no tenía plata para nada, pero que le haría una canción a la Mamita. Él, tras pensarlo, me dijo que estaría bien un huaynito. Yo le pregunté, entonces, su permitirían cantar un huayno en el templo -porque antes no se permitía-; él me aseguró que conseguiría el permiso, así tuviera que hablar con el obispo. Y, efectivamente, el mismo 02 (de febrero) en la fiesta, empezamos a cantar. Los devotos y asistentes tenían una hoja impresa en mimeógrafo con las letras de la canción; en primera fila estaba el doctor Samuel Frisancho Pineda, así como otras importantes personalidades; mientras cantábamos, mirábamos: todos lloraban. Así se estrenó.

¿Cómo compuso el tema?
Me fui un domingo por la mañana, a las faldas del cerro Cancharani; salí temprano, caminando y salió. Después de cantarse, me pedían: dámela, y ahí estaban las letras. En el año 1994 me fui a Arequipa y grabé en un cassette, algo de 14 temas, todos dedicados a Puno, y saco mil ejemplares; se vendieron todos tanto en Puno como en Arequipa. Cuando buscaba auspicios, nadie quería apoyar porque parecía que no me creían, pues hice por primera vez un montaje, grabé solito, toque la guitarra, primera mandolina, segunda mandolina y, como nadie me colaboró en el cassette, cité como madrina a la mamita Candelaria.

Uno de los versos dice “Luz de mi pecho atormentado”, ¿qué le motivó a escribir estas palabras, que resumen el sufrimiento de un pueblo?
Todas las penas que uno tiene y la esperanza que guardan… el que pierde la esperanza ha perdido todo, y el que tiene esperanza sabe que va a salir adelante; en resumen, son las penas que cualquiera de nosotros puede tener y la esperanza que siempre tenemos de mejorar.

En otros versos también te refieres a los paisajes del altiplano…
La mamita Candelaria, para el campo, es la pachamama; los paisajes bellos de esta mi tierra son tu manto bello. ¿Acaso las vírgenes de Europa tienen un manto como el de la Candelaria? Son mantos caídos. En cambio, el andino lo ha convertido en un “apu” sagrado, es la cosmovisión, refleja la filosofía altiplánica. El mensaje de sentimiento es la veneración a la mamita Candelaria, el ser humano debe creer en seres superiores, y el que no tiene religión, ¿en qué piensa?

¿Pensaba que su canción iba a tener la trascendencia que tiene?
Yo no sabía que iba a pegar tanto; el sentimiento de la canción sale desde la cama del alferado, en su tristeza, a partir de ahí nace la emotividad. Hace rato me encontré con la viuda de Cano, quien me dijo: “Nuestro huaynito está a todo furor”. Ella se acuerda y se pone a llorar, por eso me vine llorando.

Ahora grabó “Mamita Candelaria” en quechua. ¿Cuál fue su motivación?

Nuestras lenguas antiguas. Hice varios trabajos en el idioma quechua y ahora “Mamita Candelaria” también, con la única finalidad de reivindicar nuestras lenguas originarias; dicen que las autoridades apoyan a la cultura, pero ¿qué hacen por promoverlos? Nosotros queremos difundir lo nuestro a través de nuestras lenguas originarias.

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