Fiesta en honor a la Candelaria llegó a su máxima expresión con Gran Parada

Clímax. A orillas del lago Titicaca se inició el popular desfile. Participaron más de 80 conjuntos de danzas en trajes de luces y conjuntos de Sikuris.12733588_1746400962242169_5232924705730806358_n[1]

“El desfile de las danzas puneñas en las calles y plaza de armas de la ciudad fue el espectáculo más cargado de significado que vi nunca. En ninguna región del Perú y sin duda de América Latina pueden encontrarse tan variadas y tantas danzas como en Puno”, escribió el recordado escritor peruano José María Arguedas en 1967, en un artículo sobre “La otra capital del Perú”.

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Ayer en la ciudad de Puno, la fiesta de la Candelaria, declarada Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2014, llegó a su máxima expresión. A orillas del majestuoso lago Titicaca, se inició la Gran Parada de Veneración en honor a la Virgen de la Candelaria, con el despliegue de decenas de conjuntos de danzas en trajes de luces.

El punto de inicio de la gran parada fue el terminal terrestre de Puno, siguió por la avenida Costanera, el jirón Lampa, avenida La Torre, jirón Oquendo, parque Pino y luego pasó por el jirón Lima, donde se encuentra el Santuario de la Virgen de la Candelaria, para terminar en la intersección del jirón Lima con Lambayeque.

Al compás del bombo, el sonido diferenciado del platillo, la tarola, la trompeta, el trombón, helicón y otros instrumentos de bronce, emitían melodías que invitaban a bailar a propios y extraños.

Danzas como las Kullahuadas, Llameradas, Waca Wacas, Tinkus, Sikuris, Caporales, Diabladas y Morenadas fueron algunas de las expresiones artísticas que ganaron el aplauso del público por el colorido de sus trajes y el despliegue coreográfico en el pasacalle.

Los conjuntos de Sikuris son otro de los espectáculos musicales que año tras año vienen ganando protagonismo, pues interpretan con sus sikus melodías andinas que evocan a las vivencias de los antiguos pobladores del altiplano.

Los sikuris ejecutan melodías como “Huajchapuquito”, “Flor de Caktus”, “29 de setiembre”, “Cerrito de Huajsapata”, las mismas que se han convertido en himnos de la fiesta.

Ni la lluvia que se registró en horas de la tarde ayer durante la parada fue impedimento para que las agrupaciones continúen danzando en homenaje a la Mamita Candelaria.

Sin duda, para los hombres del campo una precipitación pluvial, por estos días de fiesta, es considerada como una bendición, pues sus cultivos de pan llevar que fueron afectados por la ausencia de lluvias e inusuales heladas pueden recuperarse.

Las celebraciones en honor a la Virgen de la Candelaria se prolongaron hasta altas horas de la noche. La Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno es organizadora de la fiesta de la Candelaria. En esta edición participaron más de 80 conjuntos de danzas en trajes de luces.

La festividad de la Virgen de la Candelaria es una celebración que se realiza la primera quincena del mes de febrero de cada año en Puno, donde se pueden apreciar cerca de 300 danzas de trajes autóctonos y de luces, representativas de los diversos barrios, localidades y regiones del Perú.

Puno aún conserva su folclore. Cada año invita al mundo a ser partícipes de esta singular fiesta, donde un pueblo entero baila en honor a su patrona.

Por: Kleber Sánchez
Puno

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