Candelaria 2017: miles de danzantes en el Centro de Lima rindieron tributo

Más de 10 mil danzantes le rindieron culto con danzas y cantos a la Vírgen de la Candelaria en Centro Histórico de Lima. Turistas de todo el mundo se deleiteraon con el espectaculo cultural y religioso Hubo muchos desmayados por las temperaturas que llegaron a 30 grados, pero al final el color, la fe y la esperanza se impusieron.

Aunque Lima es un horno, más de 10 mil danzantes pertenecientes a distintos conjuntos folclóricos de la capital, no dudaron en ponerse sus trajes típicos y rendirle tributo a la Vírgen de la Candelaria o la Mamacha de Puno, recorriendo con alegría y devoción el Centro Histórico de Lima. El evento congregó a miles de turistas nacionales y extranjeros que contemplaron maravillados el espectáculo de danza, música y canto.

El cemento y los corazones ardían cuando los danzantes recorrían el Damero de Pizarro por los jirones Camaná, Ica y Junín. La Diablada Puneña, la tradicional, la eterna lucha del bien y el mal, una de las más apreciadas por los espectadores, nos dice Daniel Huamaní, del grupo Nuevo Amanecer.

Conjuntos de morenada, sikuris, caporales, diablada, tuntuna, tinkus, Tuntuna con bloques de Tundique y las tobas, brillaban en el pasacalle dominguero de danzas autóctonas y trajes de luces.

Gritos que parecían de guerra, mujeres dirigiéndose a la batalla engalaban una tradición declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.

BELLEZAS, AGUA Y DESMAYOS

El mestizaje en los danzantes era prueba palpable de que Lima ha contribuido a esta tradición de la Candelaria. Agraciadas muchachas sonreían para las cámaras de los turistas, que embobados les rogaban para tomarse selfies con ellas y ellos. Quien sabe en esta fiesta, surjan amores para siempre.

Y eso lo sabe Mariela Fernández Coronel, de la Fraternidad Intihuaro de San Juan de Lurigancho, que reúne a un grupo de 60 jóvenes de San Juan de Lurigancho, Comas, Surco, Magdalena, Ate y otros distritos, que se unieron en redes sociales para este evento hace seis meses, y desde entonces se prepararon indesmallables 3 veces por semana para el gran día. ” La Mamacha es vida, danza, folklore, tradición, esperanza”, dice Mariela.

CANCIONES Y BOTELLAS

La comparsa y el ritmo sigue y la bandas interpretan canciones como ‘Linda Wawita” de William Luna. La gente le da botellas con agua helada a los danzantes que se refrescan y siguen adelante. No hay tregua.

Hay que llegar al estrado de la Catedral de Lima donde el públiclo aplaude e incentiva. Cuando algunos llegan a la meta se desmayan del calor. Han sido tres horas de danza y están despiertos desde las 3 de la mañana.

Los grupos partieron desde las 9 a.m de la Alameda Chabuca Granda y desfilan por todo el Damero hasta el anochecer. La Vírgen de La Candelaria extiende su manto para todos, creyentes, no creyentes, curiosos, artistas, el de aquí, el de allá, el que danza , el que observa. No importó la sensación térmica de 37 grados, porque al final el corazón también ardía.

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